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Dexametasona: cómo es y qué tiene la nueva droga que podría ser el tratamiento final contra el coronavirus

La universidad británica de Oxford publicó el primer tratamiento y generó optimismo en la comunidad médica. ¿De qué se trata?

16 de Junio 2020
Dexametasona: cómo es y qué tiene la nueva droga que podría ser el tratamiento final contra el coronavirus

La pandemia global de coronavirus COVID-19 generó que miles de médicos y profesionales de la salud iniciaran un trabajo a contra reloj en busca de la vacuna definitiva que permita combatir la propagación del virus.

A raíz de las medidas de aislamiento social dispuestas, buena parte de los países experimentaron un duro shock en sus economías y miles de empresas debieron modificar su rutina diaria.

No obstante, los científicos e investigadores continuaron con su trabajo. En el transcurso de las últimas horas trascendió un estudio elaborado por la universidad de Oxford que muestra la efectividad de una droga de bajo costo mejora la tasa de supervivencia en pacientes hospitalizados con complicaciones respiratorias graves por COVID-19.

Se trata de la dexametasona, que se convirtió en el primer tratamiento que demostró reducir reduce la mortalidad de COVID-19 y ya está ampliamente disponible en todo el mundo.

El estudio

En marzo de 2020, se estableció el ensayo RECOVERY (Evaluación Aleatoria de la Terapia COVID-19) como un ensayo clínico aleatorio para probar una serie de tratamientos potenciales para COVID-19, incluida la dexametasona en dosis bajas (un tratamiento con esteroides).

Se inscribieron más de 11.500 pacientes de más de 175 hospitales del NHS en el Reino Unido.

Los primeros pasos

El 8 de junio se suspendió el reclutamiento para la rama de la dexametasona ya que, en opinión del Comité Directivo del ensayo, se había reclutado a suficientes pacientes para determinar si la droga tenía o no un beneficio significativo.

Luego, se asignó al azar a un total de 2104 pacientes para que recibieran dexametasona 6 mg una vez al día (ya sea por vía oral o por inyección intravenosa) durante diez días y se comparó con 4321 pacientes asignados al azar a la atención habitual solamente.

Entre los pacientes que recibieron sólo atención habitual, la mortalidad a los 28 días fue mayor en los que necesitaron ventilación (41%), intermedia en los pacientes que sólo necesitaron oxígeno (25%) y menor entre los que no necesitaron ninguna intervención respiratoria (13%).

Según el relevamiento, la dexametasona redujo las muertes en un tercio en los pacientes ventilados (cociente de tasas 0,65 [intervalo de confianza del 95%: 0,48 a 0,88]; p=0,0003) y en un quinto en los demás pacientes que recibieron sólo oxígeno (0,80 [0,67 a 0,96]; p=0,0021). No hubo ningún beneficio entre los pacientes que no necesitaron asistencia respiratoria (1,22 [0,86 a 1,75; p=0,14).

Sobre la base de estos resultados, se evitaría una muerte con el tratamiento de unos 8 pacientes ventilados o unos 25 pacientes que requieren sólo oxígeno.

Dada la importancia de estos resultados para la salud pública, los investigadores trabajan ahora para publicar los detalles completos lo antes posible.

La palabra de  los científicos

Peter Horby, Profesor de Enfermedades Infecciosas
Emergentes en el Departamento de Medicina
de Nuffield, Universidad de Oxford

Peter Horby, Profesor de Enfermedades Infecciosas Emergentes en el Departamento de Medicina de Nuffield, Universidad de Oxford, y uno de los investigadores principales del ensayo, explicó: "La dexametasona es el primer fármaco que ha demostrado mejorar la supervivencia en COVID-19".

Este es un resultado extremadamente bienvenido. El beneficio de supervivencia es claro y grande en aquellos pacientes que están lo suficientemente enfermos como para requerir tratamiento con oxígeno, por lo que la dexametasona debería convertirse ahora en el estándar de atención en estos pacientes. La dexametasona es barata, en la estantería, y puede ser usada inmediatamente para salvar vidas en todo el mundo”, sostuvo.

Martin Landray, Profesor de Medicina y
Epidemiología del Departamento de Salud
de la Población de Nuffield, Universidad de Oxford

Por otro lado, Martin Landray, Profesor de Medicina y Epidemiología del Departamento de Salud de la Población de Nuffield, Universidad de Oxford, uno de los investigadores principales, aseveró que "desde la aparición de COVID-19 hace seis meses, se buscaron tratamientos que puedan mejorar la supervivencia, especialmente en los pacientes más enfermos”.

Estos resultados preliminares del ensayo RECOVERY son muy claros: la dexametasona reduce el riesgo de muerte entre los pacientes con complicaciones respiratorias graves. COVID-19 es una enfermedad global - es fantástico que el primer tratamiento que se ha demostrado que reduce la mortalidad sea uno que esté disponible instantáneamente y sea asequible en todo el mundo”, destacó.

Por otro lado, el Asesor Científico Principal del Gobierno del Reino Unido, Sir Patrick Vallance, expresó que "esta es una tremenda noticia”. “Hoy el ensayo de Recuperación muestra que la dexametasona es la primera droga que reduce la mortalidad por COVID-19. Es particularmente excitante, ya que se trata de un medicamento barato y ampliamente disponible”, subrayó.

“Se trata de un desarrollo innovador en nuestra lucha contra la enfermedad, y la rapidez con que los investigadores han progresado en la búsqueda de un tratamiento eficaz es realmente notable. El funcionario destacó que “muestra la importancia de hacer ensayos clínicos de alta calidad y de basar las decisiones en los resultados de esos ensayos”, completó.



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