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De Breaking Bad: era adicto, estafó, fue preso, se recuperó y ahora factura US$ 2M

Se trata de un exescalador profesional que luego de tocar fondo, encausó su vida y ahora disfruta del éxito. Su particular historia.

13 de Mayo 2020
De Breaking Bad: era adicto, estafó, fue preso, se recuperó y ahora factura US$ 2M

En medio de la pandemia global de coronavirus COVID-19, mientras muchos grandes y pequeños empresarios agudizan su ingenio para evitar sufrir lo menos posible el impacto económico del aislamiento, también trascienden algunas historias sobre personas que luego de tocar fondo, consiguieron reencauzar su vida y actualmente disfrutan de un éxito impensado.

Una de estas historias es la de Ian Powel, un reconocido exescalador profesional que se hizo adicto a las denominadas drogas “duras” como el crack y la metanfetamina, la droga que se hizo popular en buena parte del mundo gracias a la exitosa serie Breaking Bad.

Powel fue adicto a ambas drogas durante casi 10 años y hasta fue preso por estafar y robar.

Sin embargo, cuando para muchas personas el paso por una prisión puede representar la agudización de sus problemas y la aparición de nuevos, este hombre consiguió recuperarse y reencausar su vida.

Tras salir de prisión, Powel fundó una empresa que comercializa artículos para muros de escalada, que se convirtió en un verdadero suceso, y ya factura millones de dólares.

Los días felices

Se trata de la compañía Kilter Grips, que comercializa productos relacionados al deporte que Powel siempre amó y donde se destacó como uno de los mejores escaladores profesionales del mundo.

Hace 2010, con apenas 39 años, el joven recuerda que caminaba las calles de Denver, en Colorado, completamente pasado de drogas. “Entre el crack y las metanfetaminas, había diseñado la destrucción de una vida”, remarcó.

Powel confesó que por aquel entonces comenzó a robar y a estafar personas por su abstinencia. Sin embargo, luego de cometer varios delitos fue descubierto, detenido y enviado a prisión por fraudes realizados con tarjetas de crédito.

“Nunca había estado cerca de las drogas duras, pero pronto descubrí que podía vender lo que quisiera. Tenía dinero por ahí, paquetes sueltos de dinero en efectivo y descubrí la cocaína y otras drogas”, recordó.

Con vistas a ese pasado, hoy lejano, Powel reflexionó que “debes tener algún tipo de baja autoestima si realmente quieres destruir tu vida con drogas”.

No pude cambiar mi vida hasta que toqué fondo. Básicamente, a ocho años más de mi vida”, lamentó.

La resurrección

Mientras se encontraba en prisión, Powel consiguió recuperarse de sus adicciones, situación impensada por muchos, sobretodo, a partir del contexto en el que se encontraba.

Tres años después de su ingreso a prisión, el joven contó en una entrevista que pudo recuperar el control de su vida y, por tal motivo, definió como “uno de los momentos más felices de su vida” su estadía en la prisión.

Luego de cumplir durante varios años su condena, Dan Howley, un viejo amigo, le abrió las puertas del gimnasio que poseía y la chance de realizar trabajos ocasionales en Colorado.

Gracias a esta ayuda de su amigo, Powel consiguió armar lentamente Kilter Grips y también, muy de a poco, su propio negocio comenzó a crecer hasta que, en el transcurso de 2013, Kilter Grips pudo convertirse en una empresa formal.

La actualidad

El próspero negocio, que hoy ya factura más de US$ 2 millones anuales en ventas, es llevado adelante por Ian y su novia Jackie.

“Nuestra asociación funciona bien porque él es el artista, y yo soy la más relajada”, comentó Jackie, al ser consultada sobre qué rol ocupaba cada uno en Kilter Grips.

Powel y Jackie, su novia. Juntos manejan la empresa 
que ya factura US$ 2 millones anuales en ventas


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