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Martín Cricco, de Alcatel: "Hay que vender para sostener los empleos"

Tras el cierre de plantas, la dificultad de divisas y los intentos de parar el desabastecimiento en celulares, la tercera firma de celulares del país se prepara para llegar a los más jóvenes. 

Por CARLOS ALTEA - 24 de Agosto 2020
Martín Cricco, de Alcatel: "Hay que vender para sostener los empleos"

En la Argentina, los fabricantes de dispositivos tecnológicos sufrieron un imprevisto adicional a la pandemia: el cierre durante dos meses de las fábricas de Tierra del Fuego. Mientras tanto, la cuarentena generó una demanda exponencial de notebooks y celulares para poder estar conectados. Los stocks hicieron frente a la demanda pero no fueron suficientes. Se generó un pequeño desabastecimiento en líneas puntuales de productos y los celulares fueron uno de los más castigados.

Además, la reglamentación A7030 dispuesta por el Banco Central y luego complementada por la B12020, complicó aún más la situación al establecer que los importadores no debían tener reservas de pesos en el extranjero, no deben realizar operaciones de dólar de con contado con liquidación (CCL), y sobretodo, para acceder al dólar MULC, los pagos debían ser iguales a las operaciones realizadas. Es decir, se complejizó bastante el tema divisas.

Pese a este contexto, Martín Ciccro, director Comercial de Alcatel y número uno en el país, optó por ver el "vaso medio lleno" y resaltó el buen andar de la firma. "Hay restricciones pero queremos ver el lado positivo. Y lo cierto es que estamos vendiendo todos los productos que llegan al mercado", precisó el ejecutivo. En los últimos meses, la firma decidió dar un vuelco absoluto e ir en busca del público adolescente, con buenos resultados.

 ¿Cómo repercutió la cuarentena en el desarrollo de los proyectos previstos?

Tuvimos limitaciones de cantidad de líneas de producción en un principio. Y hoy existen un montón de restricciones. Los teléfonos, los aires acondicionados y los televisores se están haciendo. Pero el presupuesto de ventas realizado en septiembre pasado ya no se considera. No es el año que queríamos que fuera. Nos tiraron adentro de un pote de dulce de leche y estamos remando. Porque más allá de todo, lanzamos el producto que queríamos, la marca se encuentra metida y muy bien posicionada dentro de las redes sociales, las políticas de marketing ligadas a buscar a un consumidor más joven están funcionando. Ya tenemos una cuenta propia de TikTok que le está yendo muy bien, organizamos dos copas de Free Fire (el juego furor entre los más chicos). La reglamentación A7030 dispuesta por el Banco Central nos complicó como a todos pero lo fuimos resolviendo. Se trata de una resolución complicada porque la idea es que no se compren cosas en el exterior. El problema surge en que sino tenés los insumos no podés fabricar. 

¿Cómo imagina que será el volumen negocio de negocios hasta fines de año?

Durante el primer semestre del año se importó a la isla 50% de los que se importó el año pasado en ese mismo período. Es decir, insumos para hacer cerca de 1,8 millones de dispositivos, en lugar de los 3.,5 millones fabricados en 2019. Ya en el segundo semestre las cosas deberían ser un poco mejor, siempre y cuando las fábricas funcionen con normalidad. Esto permitiría finalizar 2020 con un total de entre cinco y seis millones de unidades. El año pasado, que fue muy malo para la industria, se fabricaron unos 7 millones.  La oferta cayó mucho, pero también la demanda. 

¿Cómo será el negocio de los fabricantes locales de tecnología pospandemia?

La pospandemia nos va a agarrar bien parados. Vamos a seguir acompañando al desarrollo de la industria local. Abrirán los negocios en el AMBA y la gente tendrá más acceso a los electrodomésticos y teléfonos. La gran pregunta es cómo va a terminar esta relación entre la oferta y la demanda. No veo un problema de acá a fines de año. Por ahora somos la tercera marca con mayor marketshare del país. Buscamos consolidar esa posición. Nuestro objetivo era duplicar nuestra participación en este año. Pero hoy eso ya no depende del mercado, sino del ritmo de producción de la planta donde se fabrican los equipos. Por eso, esos objetivos quedaron muy desdibujados con la pandemia. Hoy todo pasa por sostener la producción, el empleo. Se transformaron en objetivos más humanos. 



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