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Negocios

Cómo evolucionó el uso de IT en el sector agrícola

Del tractor a las Apps y el desafío de las telecomunicaciones. Los jugadores locales.

Por Victoria Pellegrinelli - 03 de Enero 2017
Cómo evolucionó el uso de IT en el sector agrícola

Una de las cosas que sorprenden cuando se visita el Museo del Tractor y las Máquinas del fabricante John Deere es ver, en un único espacio, toda la evolución de la maquinaria agrícola. En las profundidades del campo estadounidense, es posible ver en acción lo último en tecnología de máquinas, pero también en todo lo que se asocia a ellas. La cosechadora conectada, de la que el empresario Andrés Marra explica su uso, forma parte de la investigación y el desarrollo que en el Centro de Innovación de la casi bicentenaria compañía constantemente buscan evolucionar. “El Intelligent Solutions Group lo conforman la guía automática, receivers con posiciones de GPS, control de las secciones que deben realizar los tractores con alta precisión a tiempos específicos para que las sembradoras no pierdan o ubiquen mal las semillas”, explica Joshua Hoffman, Customer Experience Manager de John Deere. Allí, se analiza cómo la gente interactúa con la tecnología para diseñar las maquinarias con mejor usabilidad para los usuarios. “La tecnología es más automatización, más precisión, más datos, más comunicación: un crecimiento en la complejidad cada vez mayor”, agrega Hoffman.

Tanta información, como coinciden Marra y Hoffman, pone más presión en quienes operan las máquinas, por lo que a mayor simplicidad, más beneficios pueden obtenerse. Por ejemplo, en John Deere ya en los años ochenta se hacían simuladores para el desarrollo de nuevos productos. “Hoy, tienen la misma tecnología virtual que se utiliza en los juegos. Siempre se trata de darles a los operadores las mejores opciones. Actualmente la visualización y la alta fidelidad son casi idénticas a lo real”, dice Hoffman. “El uso de simuladores, en un mundo que está evolucionando, es una buena plataforma para poner a la gente a testear nuevos conceptos”, agrega. Uno de los dispositivos que desarrollaron es el JD Link Connect, “por el que el tractor está conectado y transmite una señal codificada a un tablero con la información sobre los desperfectos, recomendando qué acciones tomar. Esto permite a quienes están a cargo de las operaciones contar con mejor información”, señala Hoffman. “Con Precisión Software, que también desarrollamos, se puede tener control automático por sectores en el campo y esto permite que con los datos se mejore la eficiencia”, agrega Hoffman. Fernán Zampiero, gerente General de John Deere Argentina, reconoce que en este año cambió el humor en el campo argentino, “y esto también hace que haya más avidez por sumar nuevas tecnologías y acceder a nuevas maquinarias; por eso somos optimistas en que se va a intensificar el uso de las más modernas, que también con la apertura del mercado va a ser más fácil ingresar”.

En la ciudad de Rosario, donde está la planta, se fabrican los motores para otras locaciones en América. “Hoy, nuestros clientes ya pueden tener monitoreados sus tractores y, por medio de un servicio de datos, avisar M2M (máquina a máquina) al concesionario sobre alguna falla o requerimiento de recambio de aceite”, grafica Zampiero.

Soluciones, oportunidad y valor

“Buenas prácticas y soluciones, nos enfocamos en cultivos y no en productos. Nitrógeno, fósforo y potasio se pueden aplicar a cualquier cultivo, pero depende de cómo y cuánto usar, con el balance correcto”, detalla Daniel Accioly Rosa, CIO de Yara, productor global de soluciones para la nutrición de los cultivos. “Sensores en los tractores que miden la cantidad de nitrógeno de manera automática para que llegue al suelo de la manera correcta, por ejemplo, es una de las tecnologías que ya están funcionando. O el MegaLab, una herramienta web que consolida la información de las lluvias y la meteorología en nuestras bases de datos y brinda recomendaciones a los productores de cómo fertilizar”, detalla Accioly.

También el uso de imágenes forma parte del menú. “Con fotos de los cultivos se puede ver qué tipo de deficiencia tienen para tomar la decisión de qué fertilizante utilizar y cómo hacerlo. Se trata de darle la infraestructura al agricultor, de acuerdo con la zona en la que está y cuál sea su cultivo, porque no es lo mismo un cafetero en Colombia que en Europa, donde la productividad es muy alta. América latina tiene una oportunidad para crecer. La Argentina tiene una productividad alta, pero creemos que con el uso de herramientas y de conocimiento, se puede aumentar más el rendimiento”, destaca Accioly. Yara está trabajando con la consultora Olivia en un enfoque de gestión de cambio, para que la empresa se acostumbre a nuevas prácticas y para transferir también estos modelos y capacitación a los agricultores. “Muchas personas en agricultura también aprenden las cosas online, y en esto tiene que ver cómo la persona interactúa. Esta es una época de transición, de automatización, con cada vez menos trabajo manual y por eso hay que saber mostrar las ventajas a quienes se resisten. Cuando las ven, se dan cuenta de que les generan ganancias”, resume Accioly.

Tradicional jugador en la consultoría informática, Baufest también incursiona en el agro con soluciones para esta industria. “Es una de las áreas en las que la Argentina puede destacarse claramente. Hay mucho desarrollo tecnológico alrededor del agro”, explica Ángel Pérez Puletti, CEO de Baufest. “Comparado con el mercado automotriz, en términos de lo que es la tecnología disponible uno se podría preguntar por qué no todos usan el Tesla, que es totalmente eléctrico: porque no sirve para todos los mercados. Con la tecnología agropecuaria pasa lo mismo. La Argentina hace muchísima agricultura, hay mucho trabajo de eso y una búsqueda de calidad en la explotación agropecuaria, donde están los grupos CREA tecnologías innovadoras para el agro y una gran dotación de productores agropecuarios afines a incorporar nuevas tecnologías.

En otros rubros, como el industrial, son bastante conservadores”, analiza Pérez Puletti. Por ejemplo, para una importante semillera Baufest desarrolló un software de investigación que funciona en las estaciones de mejoramiento de las semillas y que se comunica con la empresa. Aparece allí el desafío de la conectividad. “Las semillas tienen nuevas versiones que van mejorando el rinde o resistiendo a enfermedades o cambios climáticos y aparte están especializadas por zonas. Para poder desarrollar una semilla que funcione bien en el Chaco, la estación de mejoramiento está en esa provincia. Ya hay mala Internet en la capital; ni hablar en el campo. Tuvimos que desarrollar una aplicación autónoma y cuando tiene Internet se conecta con un módulo centralizado y manda y recibe.

El software se está usando en Brasil, Costa Rica, Estados Unidos y lo van a usar en Sudáfrica. Así pueden ver si la semilla creció y cómo; son relevamientos visuales. Antes se hacía con plantillas a mano, que luego pasaban a un software. Ahora, con tabletas en el momento”, relata Pérez Puletti. Otro desarrollo de Baufest fue para dos núcleos de exportadores de granos, en San Lorenzo y Bahía Blanca. “La logística es clave en la producción agropecuaria. Hicimos un sistema que en temporada alta procesa 1.200 camiones por día. Se calan para ver la calidad del grano, se pesa, se vacía el camión y se vuelve a pesar para sacar la cantidad de grano que se pesó. Se hace también el cobro del royalty, porque ahí están la Afip y Senasa; se procesan los remitos con las cédulas de lo que llevan. Hicimos el software que gestiona toda esa planta. Aquí la tecnología funciona como habilitador para procesos de negocios y aumenta la eficiencia”, agrega Pérez Puletti. Internet de las Cosas, sensores y comunicaciones, son lo más frecuente en la agrotech. También en el caso de Logicalis. “El campo tiene un gran espacio para la digitalización”, opina Felipe Almeida, analista de consultoría de Logicalis Cono Sur. “Productos y servicios alrededor del tema de IoT; desde la parte de captura de informaciones con sensores, trabajamos con diversos aplicativos de sensores y elegimos de acuerdo con la necesidad de lo que se pretende medir, sea luminosidad, humedad del suelo, cantidad de químicos en el suelo o clima. Toda la parte de comunicación (switches red y comunicación sin cables) se combina con una plataforma que se llama Eugenio, que es de IoT en la Nube, en la que se pueden capturar todas las informaciones generadas o extraídas de los sensores para almacenamiento en Big Data”, detalla Almeida. Las grandes empresas, en algunos casos, tienen algún proceso de su cadena de producción más digitalizado, “pero los clientes chicos y medianos tienen una gran oportunidad, porque esta plataforma es una modalidad de servicio y no requiero una inversión inicial muy fuerte en CAPEX y el retorno es más rápido”, cierra.



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