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Labs

Este matemático creo una empresa para aprender idiomas que hoy vale US$ 700 millones

El guatemalteco Louis Van Ahn —la cabeza detrás del proyecto de Captcha— se propone monetizar su empresa más ambiciosa, Duolingo, mientras cumple un objetivo noble: democratizar el acceso al aprendizaje de idiomas a través del crowdsourcing.

Por FLORENCIA PULLA - 07 de Septiembre 2017
Este matemático creo una empresa para aprender idiomas que hoy vale US$ 700 millones

Todos lo vimos alguna vez. Cada vez que estamos por confirmar alguna operación en internet – adquirir una nueva cuenta de mail o comprar una entrada en el cine, por ejemplo— aparece el cartel que, si se tiene una conexión lenta, puede demorar todo el proceso: “No soy un robot”. O, mejor dicho, el sistema que utilizan las máquinas para darse cuenta de que detrás de la pantalla hay una persona de carne y hueso y no un bot: captchas.

A Luis Von Ahn le podemos agradecer la pérdida de ese valioso tiempo. No todos saben que el creador de la famosa App para aprender idiomas —Duolingo— es también la mente detrás de los proyectos de Captcha y Recaptcha que se valen de palabras distorsionadas para que las computadoras no abusen el sistema a gran escala.

“La razón por la que funciona es porque los humanos son buenos para leer letras distorsionadas pero las computadoras no. Cuando alguien está comprando entradas para un recital tiene que poner un captcha para asegurar que losrevendedores no se abusen del sistema creando un programa que compre todaslas disponibles de manera masiva”, explica Von Ahn, que creó ambos productos mientras estudiaba para conseguir su PhD en Ciencias de la Computación, en sus charlas TED.

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Ese servicio a la comunidad, sin embargo, le pesa. “200 millones de captchas son ingresados al día. Cuando me enteré estaba orgulloso de haber conseguido esa escala para mi producto pero después me empecé a sentir mal. No solo son odiosos sino que cada vez que alguien ingresa uno, pierde 10 segundos. Si hacemos la cuenta, la humanidad pierde 500.000 horas diarias poniendo captchas en internet. ¿Cómo podemos utilizar este esfuerzo para el bien de la humanidad? ¿Será que existe algún problema gigante que no podemos resolver con computadoras pero que sí pueda hacerse con esfuerzo colectivo? Sí: hoy, cuando alguien ingresa un captcha, no solo está demostrando que es humano sino que está ayudando a digitalizar libros.”

La capacidad para digitalizar libros llamó la atención de Google, que compró la compañía en 2009, para ayudar en su esfuerzo por llevar ediciones viejas a la web. Así, cada vez que alguien ingresa esas palabras aleatorias está poniendo su granito de arena para que libros de más de 100 años se conviertan en pixeles. “Fue un gran momento para mí —le dijo Von Ahn a INFOTECHNOLOGY desde su casa en Pittsburgh, donde Duolingo tiene su sede— porque después de la venta pasé dos años trabajando para Google en Silicon Valley; fue alucinante y pude aprender mucho. Pero siempre tuve otras ambiciones empresariales; quería crear algo que tuviera un impacto positivo. Al final, decidí dedicarme a ayudar a transformar la educación”, cuenta.

Como casi todas las ideas que valen la pena, Von Ahn se inspiró en su propio pasado para crear la App de idiomas más popular del mundo (tienen más de 150 millones de usuarios).

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A pesar de vivir gran parte de su vida en los Estados Unidos, el emprendedor tiene sus raíces en Centroamérica, de donde es oriundo. De padres médicos, no tuvo que pasar privaciones para poder acceder a una educación de calidad. “En mi país, que es pobre, las oportunidades educativas de alta calidad se limitan a quienes tienen dinero. Hay 1.200 millones de personas en todo el mundo que están aprendiendo idiomas y cerca de 800 millones de ellos quieren saber inglés para salir de la pobreza y tener mejores oportunidades laborales. Así nació Duolingo.”

En apariencia, la relación entre los proyectos anteriores de Von Ahn y su actual ambición, que le llevó cinco años de desarrollo, no es directa. Pero existe, sí, un elemento que los hermana: el crowdsourcing. En su sentido más estricto tiene que ver con la cooperación entre humanos y máquinas. “Son sistemas que combinan a seres humanos y computadoras para resolver problemas a gran escala que ninguno de los dos puede resolver por sí solos”, reconoce.

“Hay un gran valor en la utilización del poder colectivo de resolución de problemas de grandes grupos de personas y los avances tecnológicos han ayudado a hacer esto posible.” Hay varios casos de éxito en el mundo que se basan en este sistema. Foldit es un videojuego de rompecabezas online sobre plegamiento de proteínas. El objetivo para los usuarios es doblar las estructuras de las proteínas seleccionadas de la mejor manera posible utilizando herramientas proporcionadas en el juego.  “Las soluciones de mayor puntuación son analizadas por los investigadores, que determinan si existe o no una configuración estructural nativa que pueda aplicarse a las proteínas relevantes en el mundo real. Los científicos suelen utilizar estas soluciones para atacar y erradicar las enfermedades y crear innovaciones biológicas”, cuenta.

Hoy, sin saberlo, los más de 150 millones de usuarios que tiene Duolingo en todo el mundo están cumpliendo un doble objetivo: ayudarse a sí mismos a superar obstáculos impuestos por la educación formal y, también, traducir los contenidos que se encuentran en Internet gratis. “No es cierto que toda la web sea accesible para todos. Internet está partido en varios idiomas. Si alguien no sabe inglés, por ejemplo, no puede leer información en ese idioma. Hoy traducir con computadoras es posible pero, como todos sabemos, son realmente malas para hacerlo y no se espera que se vuelvan buenas en los próximos 30 años”, explica Von Ahn. “Pensamos que si encontrábamos un incentivo íbamos a poder ayudar a democratizar el acceso a la información.” Poca cosa.

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En el proceso, se encontró con dos grandes obstáculos. El primero, la falta de personas bilingües. “No sabía si había 100 millones de personas con conocimientos en dos idiomas para ayudarnos”, confiesa. El segundo, la falta de motivación. Encontraron una respuesta a ambos problemas; mataron, como dice el refrán, dos pájaros de un tiro. “Había que transformar la traducción de idiomas en algo que muchos quieran hacer pero, al mismo tiempo, ofreciendo una manera de aprender un segundo idioma.”

Monetizar la necesidad

No era un mal incentivo: el mercado de idiomas por internet, en los Estados Unidos solamente, mueve US$ 600 millones por año. Poder hacerlo gratis sería una gran manera de democratizar el acceso a las aulas, ahora que más personas tienen un teléfono celular y una conexión de datos estable. Diseñar la App llevó casi un lustro porque desde la incipiente compañía —que recibió varias rondas de inversión por un total de US$ 83,3 millones, la última de las cuales fue liderada por Google Capitals por US$ 45 millones en 2015—tenían la difícil tarea de hacerla atractiva y, a la vez, lo suficientemente didáctica como para que las personas no perdieran el entusiasmo. Se valieron de algunos trucos de los videojuegos para que su interfase sea más amena.

“Cuando están empezando, les damos oraciones sencillas. Y, aunque no sepan nada de ese idioma, se pueden manejar igual. Cada oración, además, la traducen varias personas. La mejor de ellas es tan buena como la de un profesional”, relata. Y da un ejemplo: 100.000 usuarios aprendiendo inglés podrían traducir todo Wikipedia en cinco semanas; un millón, solo tardarían en hacerlo cinco horas.

El desafío que enfrenta ahora Von Ahn es cómo hacer dinero. Aunque la mayoría de los usuarios de Duolingo hoy utilizan la App de forma gratuita, la apuesta es empezar a monetizar con el lanzamiento de productos específicos, como compras opcionales dentro de la App para avanzar más rápido, la venta de anuncios cortos al final de las lecciones y certificando el nivel de los usuarios, en una prueba de inglés que cuesta US$ 49 y es similar al First Certificate, siendo aceptada por 60 universidades.

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De todas, quizás su apuesta más ambiciosa sea la opción de hacer un upgrade a Duolingo Premium, por ahora solo disponible para Android: una suscripción mensual que elimina anuncios y permite descargar cursos offline. “No pretendemos reemplazar a la educación tradicional. Más de 15 por ciento de las aulas del sistema educativo norteamericano ya usan Duolingo y otros gobiernos, como los de Guatemala, México o Colombia también han firmado acuerdos. La realidad es que la educación de alta calidad sigue siendo solo para aquellos que tienen dinero y la idea es monetizar para poder seguir desarrollando la tecnología y que la App se convierta en un tutor individual.”


Esta nota apareció publicada en la edición nº 237 (junio/2017) de Infotechnology.



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