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Vocación on-demand: dos hermanos crearon un algoritmo que te dice que carrera seguir

Dejaron sus trabajos en la Argentina corporativa para generar un modelo de negocios que ayude a los estudiantes secundarios a elegir su carrera. ¿El negocio? La venta de datos. Por FLORENCIA PULLA - 23 de Mayo 2018
Vocación on-demand: dos hermanos crearon un algoritmo que te dice que carrera seguir

Ríos de tinta se gastaron en tratar de explicar el ethos de la generación “ni-ni”, aquella que —dicen los medios especializados— ni estudia ni trabaja. Las variables que intentan darle forma al fenómeno son muchas: que la oferta educativa se masificó y atomizó; que no hay verdadera coincidencia entre la vocación y lo que el mercado está demandando; que los chicos no salen del secundario preparados para una carrera terciaria o universitaria. Lo cierto es que, según una encuesta, seis de cada 10 chicos no saben qué estudiar cuando terminan quinto año. Aún peor es el puesto que ocupa la Argentina —y la región toda— en los ranking globales de deserción universitaria: 65 por ciento.

Mirando estos números fue que Julieta (economista, 35) y Rodrigo Beistegui (ingeniero en Sistemas, 37), hermanos y socios, decidieron hacer de esta búsqueda un negocio. Crearon Viaedu, una plataforma online donde se pueden hacer tests vocacionales gratuitos y recibir, como contrapartida, información de carreras y una guía práctica de cómo empezar el arduo camino de la educación superior. “Veníamos del mundo corporativo; él, de Procter & Gamble y yo de Nestlé. Viviendo en los Estados Unidos, vimos que los talentos latinoamericanos eran tan buenos, o mejores, que los que se creaban en universidades de allá o de Europa, pero que son pocos los que pueden acceder a una carrera terciaria”, reconoce Julieta. Una encuesta de 2.500 chicos de distintos niveles socioeconómicos en todo el país les dio más datos para cementar su hipótesis: la tasa de deserción en el país era alta y la mayoría de los chicos no tenía idea de a qué dedicarse al terminar el secundario. “El contexto es adverso —admite— porque la oferta educativa se duplicó respecto a lo que era 15 años atrás, y hoy existen diferentes salidas laborales que no son las típicas carreras universitarias. Si sumás que el acceso a la educación vocacional es bajo por los altos costos y la poca disponibilidad de profesionales, es una bomba de tiempo.”

Por contactos de la facultad, llegaron a la ex company builder IT Point Venture, que invirtió los primeros US$ 100.000. Luego, llegó el programa “Mejor fortuna”, del gobierno de la Ciudad, con US$ 100.000 adicionales, y Wayra, con US$ 70.000.

Con esos fondos, tardaron un año en desarrollar la plataforma porque, admite, lo más difícil no era crear el entorno web sino diseñar el algoritmo que genere recomendaciones tan buenas como los tests profesionales que cotizan, en el mercado, de $3.000 a $20.000. “Entendíamos el negocio pero nada de cómo digitalizarlo. Por eso, creamos un grupo de cinco psicólogos y psicopedagogos que pulieron el algoritmo.” Quien estuvo a cargo del diseño IT fue Patricio Fenoglio, el tercer socio. “En principio —explica— tercerizamos una parte del desarrollo en una software factory, Dig Bang. Pero después decidimos terminarlo in house.” A principios de 2017 estaba listo y lanzaron la plataforma que hoy tiene 50.000 usuarios.

 

El negocio son los datos

En Viaedu los tests vocacionales son gratuitos. Sin embargo, este año proyectan una facturación de US$ 250.000 gracias a un agresivo modelo de negocios que combina dos líneas: por un lado la venta de tests vocacionales creados ad hoc para gobiernos y empresas y, por otro, la venta de información a instituciones terciarias que las necesitan para captar nuevos clientes. “Las universidades necesitan conseguir alumnos y nosotros les damos la información de potenciales interesados: sabemos qué están buscando estudiar, cuánto están dispuestos a pagar y si quieren una carrera larga o corta.” Por esa información las universidades —entre las que se cuentan la Universidad Abierta Interamericana, el ITBA y la UCA— pagan entre $60 y $80 por estudiante.

Este “modelo Facebook” no está exento de controversias, pero Beistegui asegura que las bases y condiciones están escritas con la Ley nacional de Datos Personales en mente. “No tenemos las bases y condiciones ocultas; es muy transparente. No recomendamos más una universidad u otra dependiendo de quién nos pague: el 50 por ciento de los resultados pertenecen a universidades públicas, por ejemplo.”

Los tests vocacionales creados especialmente para instituciones —especialmente gobierno— son otra línea. En ese caso se venden licencias: $340 por versión. El gobierno de San Luis contrató ya este servicio.

La idea es seguir creciendo con estos modelos en el primer año de vida de la empresa con la posibilidad de seguir alimentando el algoritmo incluso con Machine Learning. El negocio B2C, todavía, no está en sus planes: la venta de datos y la venta de licencias son, por ahora, su gran fuerte.

 

En números

Fundación: 2017

Inversión inicial: US$ 100.000

Facturación: US$ 250.000

Socios: 3



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1 Comentario

Nicolás LISO FABBRI Reportar Responder

Genial! Exitos chicos!!!

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