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Un grupo de argentinos usa impresión 3D para ayudar en la crisis

Diferentes proyectos podrían otorgar una solución impensada tiempo atrás. Sobretodo, a partir del problema que se genera con la escasez de respiradores artificiales.

25 de Marzo 2020
Un grupo de argentinos usa impresión 3D para ayudar en la crisis

La pandemia mundial del coronavirus COVID-19 dejó en descubierto el problema de los escasos respiradores artificiales que existen en todos los países del planeta a raíz de sus elevados costos de construcción.

De esa forma, desarrolladores y profesionales de la salud de todas partes del mundo iniciaron la búsqueda de alternativas para hacerle frente a este problema.

En la Argentina, por ejemplo, Nación Servicios S.A. (NSSA) comenzó a fabricar mascarillas con impresoras 3D para entregar a en los próximos días a la Dirección de Educación Operacional (DEOP) de Campo de Mayo y a la Policía Federal, en San Isidro.

El proyecto surgió a partir de una iniciativa de la Subgerencia de Soluciones Tecnológicas de NSSA y apunta a contribuir a la protección de las personas “más expuestas“ al coronavirus.

En ese sentido, cada mascarilla tiene un tiempo aproximado de dos horas y media de impresión en filamento Pla.

Una vez impresas, se tiene que recortar de forma manual la placa frontal que está hecha con una lámina PET Cristal.

Lo distintivo del caso es que se trata de un proyecto de trabajo surgido a partir de una iniciativa de algunos empleados de la Subgerencia de Soluciones Tecnológicas y de la Gerencia de Negocios SUBE.

Otros casos de impresión 3D 

Como los problemas de insuficiencia respiratoria son uno de los síntomas asociados con este virus, surgen iniciativas en todo el mundo para desarrollar sistemas de ventilación asequibles, como los que se plantean en el proyecto Open Source Ventilator.

La idea de este proyecto, que nació a partir de Hackday, es crear un prototipo sencillo y económico de un Nasal cannula-based NIV (un elemento para asistir artificialmente en la respiración).

Este sistema humedece el aire, lo mezcla con oxígeno y luego empuja una corriente constante hacia los pulmones de las personas.

Tal como explicó Infotechnology días atrás, la impresión 3D es un grupo de tecnologías de fabricación por adición donde un objeto tridimensional es creado mediante la superposición de capas sucesivas de material.

En ese sentido, las impresoras 3D ofrecen a los desarrolladores de un producto la capacidad para imprimir partes y montajes hechos de diferentes materiales con diferentes propiedades físicas y mecánicas, a menudo con un simple proceso de ensamble.

Las tecnologías avanzadas de impresión 3D pueden incluso ofrecer modelos que pueden servir como prototipos de producto.

De esta forma, el proyecto busca todo tipo de colaboración de diseñadores, coders, ingenieros o médicos para generar un modelo que pueda servir para fabricar este dispositivo de manera masiva y económica. Ya existe un antecedente exitoso.

Un caso en Italia

En el hospital de Chiari en Brescia (Italia) la lucha contra el coronavirus se veía en peligro porque no había más válvulas que utilizar en los respiradores, críticos para las UCI en las que estaban tratándose los pacientes más graves por la enfermedad.

El fabricante de estas válvulas no tenía suficiente tiempo para proporcionar válvulas de recambio. "¿Qué hacemos ahora?" se preguntaron los responsables del hospital.

La respuesta llegó de una idea singular: acabaron contactando con un conocido representante de la comunidad maker en Italia, que logró activar un esfuerzo para llevar una impresora 3D al hospital.

Horas después, el diseño de la válvula original se reprodujo y era funcional: los respiradores podían seguir funcionando.

¿Qué pasó en España?

En el país ibérico también se creó un proyecto de "makers" (personas dedicadas a la creación de estos objetos) enfocado en estos elementos llamado AIRE (Ayuda Innovadora a la Respiración).

Asimismo, en las últimas horas se conoció que en Israel está en desarrollo un prototipo económico para suplantar a los respiradores artificiales y, como en los casos anteriores, la impresión 3D es clave para acelerar los procesos de fabricación y obtener lo más rápido posible las partes necesarias para su manufactura.  

El problema por escasez de respiradores artificiales también alcanza a grandes potencias como, por ejemplo, los Estados Unidos, donde los hospitales también se preparan para la posible llegada de numerosos pacientes con neumonía y otros problemas respiratorios debido al COVID-19.

La Sociedad de Medicina de Cuidados Críticos calculó que unas 960.000 personas que contraigan el coronavirus en los Estados Unidos podrían necesitar que los pongan en respiradores artificiales en algún momento u otro durante el brote, según información de la agencia AP.

Sin embargo, la nación sólo tiene disponibles unas 200.000 máquinas, de acuerdo con la organización, y alrededor de la mitad son modelos antiguos que tal vez no sean ideales para los pacientes más delicados.



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