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Quién es "La Faraona", el personaje que se burla de todos por YouTube y ya es un éxito viral

Martín Cirio se hizo famoso haciendo videoguías turísticas por Internet. Pero su verdadero salto a la fama lo dio como “la faraona”, su desfachatado personaje en YouTube que, sin tapujos, junta miles de seguidores.

Por FLORENCIA PULLA - 27 de Abril 2018
Quién es "La Faraona", el personaje que se burla de todos por YouTube y ya es un éxito viral

De chico, Martín Cirio (33) soñaba con Geri Halliwell, la mítica cantante de las Spice Girls: cantaba con un cepillo mirándose al espejo las canciones que marcaron a la generación de treintaypico. Tanto idolatraba a sus ídolos pop que, de adolescente, hizo filas de casting interminables para convertirse en cantante. Sin embargo, el éxito le llegó una década después no como estrella del firmamento pop sino como YouTuber. Hace unos años, su blog “Maravillosa Tupiza”, donde contaba anécdotas desfachatadas de sus viajes se convirtió en un canal de video y, de a poco, fue construyendo su alter-ego: la faraona. Hoy, Cirio –profesor de inglés de profesión—vive de subir videos en los que cuenta anécdotas sobre su vida sexual, da consejos a Millennials sin dramas y se burla de la solemnidad de quienes deciden ventilar sentimentalismos por redes sociales. Así logró llenar salas enteras de teatro con su unipersonal y cosechar unos 70.000 suscriptores.

“La faraona” fue un personaje que desarrollaste en el tiempo. ¿Cómo surgió la idea?

Soy docente de inglés pero desde chico estudiaba teatro; cada vez que iba reventaba de envidia viendo a mi profesora y pensaba “quiero dedicarme a esto”. No me importaba vivir en una pensión si podía estar rodeada de todo ese mundo, que me apasionaba. En ese momento, tenía una vida cómoda pero me sentía muy desconectado de mi carrera. Tenía mil ideas en la cabeza pero ninguna de cómo concretar ese sueño. Estaba tan perdido que dejé todo y me fui de viaje por el mundo. Abrí un blog pero ya no se usaba tanto; llegué tarde. Con la idea de hacer algo frente a cámara es que abrí mi canal de YouTube y ahí fue tomando forma “la faraona”: necesitaba una excusa para pararme y hablar de las cosas que más me interesaban –viajes pero también sexo y amor—.  

Fotos: Gustavo Fernández

Tenés fanáticos en YouTube que llenan salas para verte todos los fines de semana. Ahora, también, crearon posters que pegan en la calle. ¿Te sorprendió el éxito?

Es que fue tan paulatino que fui asimilándolo de a poco. No exploté de un día para otro, como sí le pasa a mucha gente. Sí fui un shock cuando volví de Egipto y de repente tenía shows por todos lados, giras, gente que se quería sacar una foto conmigo en la marcha del orgullo. Cierto éxito viene en un combo que no siempre pega bien. Siempre me fue mal en todo lo que quería hacer, y lo que está pasando ahora no lo termino de creer.

 

 

Las políticas de YouTube siempre son muy resistidas por los creadores de contenido. ¿Ser YouTuber acá es posible o es todo cuesta arriba?

Argentina está muy verde en este negocio. Cuando alguien dice “YouTuber” casi es peyorativo, como si lo único que hiciésemos fuera prender la cámara y hablar. Hay mucho trabajo atrás. Eso hace que las marcas te ofrezcan cosas ridículas sin entender el alcance del medio; le hablamos a un nicho al que ellos también quieren llegar. Más allá de la monetización del canal, cada YouTuber encuentra cómo vivir de esto por otro lado. En mi caso, lo hice con shows y presencias; otros, con publicidad tradicional. Hay muchos micronegocios. Pero tenés que tener una base muy fuerte de seguidores para vivir de esto. YouTube siempre “se puso la gorra” con sus políticas de monetización es difícil poder vivir simplemente de esto. El dinero de verdad siempre está afuera.

¿Se puede ser YouTuber para siempre?

La vocación que tenemos es cambiante. Hoy quiero hacer esto pero en 10 años ya no sé. Elijo quedarme en la Argentina; cuando lo sienta, haré otra cosa.



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