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¿Por qué el feminismo puede ayudar a mejorar la ciencia?

En su primer libro, Agostina Mileo cuestiona la manera en la que se produce conocimiento y devela por qué, en los procesos de investigación, hace falta que los investigadores se calcen los lentes violetas.

Por ESTEFANÍA POZZO - 12 de Julio 2018
¿Por qué el feminismo puede ayudar a mejorar la ciencia?

¿Por qué las mujeres tienen más probabilidades de morir en un accidente automovilístico a pesar de tener puesto el cinturón de seguridad? ¿Los efectos adversos de los medicamentos son distintos según el sexo de quien los consume? ¿Los corazones artificiales que se utilizan para esperar los trasplantes son iguales para cualquier persona adulta? A pesar de referirse a cosas tan diversas, la respuesta común a todas estas preguntas es una sola: la investigación científica, al igual que la sociedad en la que viven quienes investigan, no está exenta de las cegueras de género y por esto el feminismo tiene mucho que aportar. 

Esta es la premisa con la que Agostina Mileo, conocida en las redes por su alter ego la Barbie Científica, encaró su primer libro “Que la ciencia te acompañe” (editado por Penguin Random House en el sello Debate) y en el que buscó evidencias de que aquellas ideas que parecen verdades casi incuestionables, en realidad son producidas por personas insertas en una sociedad y un tiempo histórico. 

En la presentación de libro en la biblioteca del Centro Cultural de la Ciencia, Agostina estuvo acompañada por dos referentes de la ciencia y del feminismo: Diana Maffia y Valeria Edelsztein. Las tres coincidieron: además de aportar a la complejización de la investigación científica, la perspectiva feminista en la ciencia puede aportar en la lucha por la ampliación de derechos. De hecho ese es el subtítulo del libro: Que la ciencia te acompañe – A luchar por tus derechos. 

"La ciencia es una construcción colectiva y no una epifanía individual. Si pensamos además que surge de una sola persona, es más fácil pensarla como propiedad privada y patentarlas, pero el conocimiento científico es un bien colectivo", reflexionó Mileo durante la presentación.

A lo largo de los ocho capítulos, el libro aborda evidencia científica sobre la sexualidad femenina, los orgasmos, la menstruación, el aborto, las dietas, las diferencias (o no) del cerebro entre varones y mujeres, la tecnología y, por supuesto, el rol de las mujeres en la ciencia. Cada uno de los capítulos presentan información novedosa, desconocida para la mayoría de las personas y que funciona como un despertador: ¡Cómo puede ser que no sepamos esto!.

El costado activista de Agostina traspasa el libro. Miembro de Economía Femini(s)ta y coordinadora de la campaña MenstruAcción de esa organización, el aporte más valioso del libro es ligar el conocimiento con la praxis y hacernos pensar que, así como en la clase de matemáticas nos preguntábamos para qué nos va a servir saber ecuaciones en la vida si no íbamos a dedicarnos a eso, en la vida cotidiana quizás es mejor tener información para elegir con libertad y mejorar nuestra calidad de vida. 

¿Quieren saber si los orgasmos femeninos tienen una función biológica; si puede una persona gestante quedar embarazada si está menstruando, o si existe la eyaculación femenina? Sí, la ciencia buscó responder esas preguntas. Y Agostina también las cuenta. 



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